La semana pasada, el cuadro „San Francisco en la capilla de la Porciúncula“, de 4,30 por 3,30 metros, fue transportado con éxito desde el Museo Wallraf-Richartz de Colonia hasta su lugar de origen, Sevilla.
Se trata de una obra de Bartolomé Esteban Murillo (1618-1682), creada como centro de mesa para un retablo de un convento de capuchinos. La representación hace referencia a la llamada leyenda de la Indulgencia de la Porciúncula, surgida a finales del siglo XIII. Se dice que San Francisco obtuvo del Papa Honorio III (1148-1227) la remisión total de sus pecados.
Murillo realizó el cuadro hacia 1665/66 para la iglesia de un monasterio, y fue adquirido para el Museo Wallraff-Richartz en 1898 con la ayuda de los Amigos del Arte de Colonia. Ahora se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla y espera el 400 aniversario del nacimiento del pintor, que se celebrará con una gran exposición en Sevilla en 2017.
