La colección vienesa incluye una serie de tapices conocida como la serie Boucher. Los diseños de los medallones centrales de estos cuatro tapices fueron creados por el pintor francés François Boucher (1703-1770), los alentados por Maurice Jacques (1712-1784). Fueron producidos entre 1772 y 1776 en la manufactura parisina de tapices -en el taller de Jacques Neilson- y regalados al emperador José II (1741-1790) por el rey Luis XVI (1754-1793) en 1777, cuando se encontraba en París. Los tapices se utilizaron para decorar las habitaciones del Hofburg desde finales del siglo XVIII.
Hoy en día, uno de los cuatro tapices se presenta en rotación regular en su ubicación original. En colaboración con Wehdorn Architekten, concretamente con el Prof. Dipl.-Ing. Dr. Manfred Wehdorn, se desarrolló una pared posterior para la presentación del objeto según las especificaciones del Kunsthistorisches Museum.
Desde el principio quedó claro que el tapiz debía presentarse en una pared inclinada con soporte en toda la superficie. Para hacer justicia a las estancias históricas, se buscaron materiales estéticamente agradables que también cumplieran los requisitos de conservación. Teniendo en cuenta estas especificaciones, se realizó una construcción de bastidor con vigas planas de acero, que se recubrió con una placa de aluminio de 8 mm de espesor (Fig. 1). La placa de soporte es ligeramente mayor que el mayor de los cuatro tapices y tiene un revestimiento de polvo. El color del revestimiento coincide con el de los paneles murales de la sala, que datan del periodo María Teresa, de modo que la placa es visualmente discreta.
En la zona superior, la estructura de soporte está fijada con bisagras para que pueda ponerse en posición vertical para la instalación del tapiz y sólo entonces inclinarse hasta un ángulo de 6 grados. Para fijar el ángulo, en la zona inferior hay distanciadores desplegables que no es necesario montar en la pared, de modo que no haya que interferir en la sustancia histórica de la sala en esta zona (Fig. 2). La posición inclinada de toda la estructura de soporte alivia, por un lado, el tapiz y, por otro, permite la ventilación posterior, de modo que se evita la formación de un microclima con condensación y formación de moho.
A lo largo del borde horizontal superior del panel de montaje, en la parte frontal, discurre una tira de velcro (cinta de gancho) a la que se fija el tapiz correspondiente. Además, la superficie del panel está completamente cubierta con un vellón de poliéster. Debido al alto coeficiente de fricción de este material, sirve para mantener el tapiz en su sitio y, en combinación con el borde biselado, alivia parte de su propio peso.