En un mundo en el que la demanda de energía en las zonas urbanas aumenta constantemente y la presión para reducir las emisiones de CO₂ crece al mismo tiempo, las redes inteligentes se están convirtiendo en una tecnología clave. Las redes inteligentes combinan tecnologías digitales con infraestructuras energéticas tradicionales y permiten controlar, supervisar y ajustar eficazmente el consumo de energía en tiempo real. Al integrar energías renovables, utilizar datos en tiempo real y permitir un equilibrio flexible de la carga, las redes inteligentes pueden hacer que el suministro energético de las ciudades sea más sostenible y resistente.
Dato curioso: según un estudio de la Agencia Internacional de la Energía, las redes inteligentes podrían reducir el consumo mundial de electricidad hasta en un 10% de aquí a 2030 y disminuir considerablemente las emisiones de CO₂.
