Las ciudades se enfrentan hoy a grandes retos en materia de movilidad. El transporte privado provoca atascos, contaminación atmosférica y consumo de suelo. La movilidad compartida ofrece una solución que favorece el uso compartido de vehículos, aliviando así la carga que soportan tanto el medio ambiente como las carreteras. Las plataformas digitales y las aplicaciones permiten a las personas utilizar los vehículos de forma flexible sin tener que poseer un coche. Estos nuevos modelos de movilidad no solo son una alternativa respetuosa con el medio ambiente, sino también un paso importante hacia una ciudad más sostenible y habitable.
Dato curioso: según un estudio de McKinsey, las soluciones de movilidad compartida podrían reducir hasta un 30 % la necesidad de coches privados en las ciudades de aquí a 2030.
