Casi ningún otro yacimiento arqueológico ha sido investigado tan intensamente como Stonehenge y aún no se han resuelto todos los misterios. Ahora, los geólogos parecen haber aclarado al menos la cuestión de dónde se obtuvieron las grandes piedras de Stonehenge hace cuatro milenios y medio.
Casi ningún otro yacimiento arqueológico ha sido investigado tan intensamente como Stonehenge. Foto: Wikimedia Commons
El mundo imaginario del hombre prehistórico sigue planteándonos numerosos enigmas. No faltan hipótesis, pero sí hechos fiables. Por ejemplo, sabemos que la espectacular estructura megalítica de Stonehenge se erigió en el Neolítico y se utilizó al menos hasta la Edad de Bronce. Situada a unos 13 kilómetros al norte de Salisbury, la estructura consiste en un foso rodeado por una estructura megalítica formada por varios círculos concéntricos de piedra.
Existen varias teorías contradictorias sobre la finalidad de esta elaborada estructura: ¿Era un lugar de culto, un complejo de templos o un observatorio? Al menos una de las cuestiones más debatidas en relación con Stonehenge parece haber quedado resuelta: El origen de las enormes piedras. La sorpresa: se supone que las piedras fueron transportadas más de 230 kilómetros desde la cantera hasta el lugar donde se erigieron.
Los científicos sabían desde hace tiempo que las llamadas „bluestones“ -la roca moteada de dolerita que compone el círculo interior de la instalación- se extraían originalmente en las montañas Preseli, en Gales, pero aún no se habían localizado las canteras exactas. Ahora, tras ocho años de investigación, estas canteras han sido localizadas.
Según un estudio publicado en la revista Antiquity, se han identificado dos canteras concretas, Carn Goedog y Craig Rhos-y-felin, y ambas datan de alrededor del 3.000 a.C., la primera fase de construcción de Stonehenge. Con la ayuda de los hallazgos de herramientas y carbón vegetal, así como de la datación por carbono y de ciertas peculiaridades del tallado de la piedra, los megalitos de Stonehenge pudieron asignarse a estas dos canteras.
El arqueólogo Mike Parker Pearson se muestra sorprendido: „Todos los demás edificios neolíticos de Europa se hicieron con bloques de piedra encontrados a no más de 15 kilómetros de distancia. Estamos intentando averiguar qué tenían de especial las montañas Preseli hace 5.000 años y si ya había aquí círculos de piedra significativos antes de que los bloques de piedra azul fueran llevados a Stonehenge“.
Aunque los investigadores suponían anteriormente que las piedras fueron arrastradas hasta la costa sur de Inglaterra y transportadas desde allí en balsa, el último estudio de Pearson y Rob Ixer sugiere que hasta ochenta piedras fueron arrastradas por tierra a lo largo de una ruta que quizá no estuviera lejos de la actual autopista A40, que une Gales con Londres. Cada una de estas piedras del círculo interior pesa tanto como un coche y, a diferencia de los megalitos de regiones más meridionales, como Egipto, estas piedras no se desprendieron de bloques más grandes.
Joshua Pollard, catedrático de Arqueología de la Universidad de Southampton y uno de los autores del estudio, describió los bloques a la BBC como „uno de los ejemplos prehistóricos más notables de piedras muy grandes transportadas a larga distancia“.
