El oficio de relojero combina la tradición con un amplio abanico de técnicas manuales. Ahora la Unesco lo ha inscrito en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad
Joyería y cronometría
La Comisión Alemana de la Unesco ha declarado la relojería patrimonio cultural inmaterial. El registro nacional reconoce formas culturales creativas, integradoras e innovadoras, que son determinadas por un comité de expertos de la Comisión Alemana de la Unesco. La solicitud de inclusión fue presentada por la Asociación Central de Relojería, Joyería y Cronometría. „Estamos orgullosos de que el oficio de relojero haya sido honrado de esta manera e incluido en el círculo del patrimonio cultural inmaterial“, afirma Albert Fischer, Presidente de la Asociación Central de Relojeros.
La asociación está encantada de que se haya reconocido el valor cultural y la importancia del oficio. „Al mismo tiempo, lo consideramos un reconocimiento de nuestras medidas de conservación y de nuestros esfuerzos en el ámbito de la formación y el perfeccionamiento“, afirma Fischer. Actualmente hay unas 2.600 empresas artesanales en todo el país. La Asociación Central de Relojeros se toma ahora este premio como un incentivo para proseguir sus esfuerzos por volver al Anexo A del Código de Oficios. Esto se debe a que el requisito de maestro artesano se ha suprimido para este oficio desde 2004.
Sin embargo, el oficio de relojero requiere un amplio conocimiento de todos los elementos, desde los históricos hasta los dispositivos electrónicos de cronometraje. La transmisión de conocimientos teóricos, una amplia gama de técnicas artesanales y habilidades de restauración y mantenimiento mantiene vivo el oficio de relojero. Además de las técnicas tradicionales de trabajo del metal, los relojeros solían tener que aprender a calcular engranajes y a fabricar ruedas y piñones. La fabricación del sistema de escape era una habilidad especial.
Poco después, los relojes se equiparon con sistemas adicionales: mecanismos de sonería y complicadas pantallas que mostraban los movimientos planetarios, las fases lunares o la fecha. La invención del muelle real hacia 1500 permitió fabricar pequeños relojes portátiles. Las técnicas artesanales básicas apenas han cambiado desde entonces.
Hoy en día, la formación en relojería sigue basándose en gran medida en los conocimientos y habilidades tradicionales sobre materiales como el hierro, el acero o el latón, su procesamiento y las técnicas de serrado, limado, taladrado, torneado, esmerilado y pulido. Desde el desarrollo de la electrotecnia y la electromecánica, los conocimientos y la experiencia en relojes de cuarzo accionados eléctricamente y controlados por radio forman parte del contenido del trabajo. Además de las nuevas tecnologías modernas de producción, se siguen utilizando herramientas tradicionales.
