Los refugiados podrían aliviar la escasez de mano de obra cualificada en las empresas de oficios cualificados. Si no fuera por el caos del apartado político.
La semana pasada, políticos y más de 300 ayudantes de asilo se reunieron en el Parlamento de Baviera en el marco de la serie „Parlamento en diálogo“ para debatir la situación de los refugiados. Los ayudantes criticaron las actuales prohibiciones de trabajo, así como la inmensa carga burocrática, que desanima rápidamente tanto a los refugiados como a los empleadores. Y, sin embargo, todo sería tan sencillo: los oficios cualificados necesitan urgentemente mano de obra cualificada, los refugiados buscan trabajo… pero, después de todo, no es tan sencillo.
Esta frustración también quedó patente en la última mesa redonda organizada por el Foro de la Construcción de Múnich, en la que el Consejo de Refugiados de Múnich intervino como ponente invitado para hablar de la situación laboral actual de los refugiados. „Me gustaría integrar a un refugiado en mi empresa. ¿Existe algún resumen que me muestre lo que tengo que hacer para ello?“, preguntó un miembro del foro de la construcción. „Hay tantas lagunas, desviaciones y casos individuales que no puedo responder a la pregunta así como así“, respondió Rebecca Kilian-Mason, Directora General del Consejo para los Refugiados. El sistema, jurídicamente complejo, es difícil de entender y las distintas autoridades de inmigración tienen un gran margen de maniobra.
