Una impresionante renovación muestra cómo pueden armonizarse tradición y modernidad. Los arquitectos de Le Dévéhat Vuarnesson (LVA), en colaboración con Erwan Bouroullec, han remodelado una antigua granja en Borgoña y han creado un conjunto de vivienda y trabajo sostenible y versátil.
El proyecto La Grange de LVArchitects y Erwan Bouroullec. © Philippe Thibault
La tradición se une a la modernidad
El proyecto pretendía preservar la sustancia histórica e integrar al mismo tiempo las comodidades modernas. Los edificios existentes se transformaron respetuosamente reutilizando materiales originales como la madera de roble y la terracota. El resultado son espacios funcionales y estéticamente agradables.
Centrarse en la sostenibilidad
La renovación se centró en el respeto al medio ambiente. Los terrenos se adaptaron cuidadosamente a las condiciones naturales, dando a la flora y la fauna espacio para florecer. Una piscina natural, alimentada por agua de lluvia recogida, complementa el concepto sostenible. Además, el aislamiento de fibra de madera y las ventanas de doble acristalamiento garantizan una vida energéticamente eficiente.
Arquitectura y paisaje en diálogo
El diseño favorece el intercambio entre los espacios interiores y exteriores. Los grandes ventanales crean estancias inundadas de luz y permiten una vista panorámica de los valles y bosques circundantes. El diseño combina zonas comunes abiertas con salas de retiro, lo que permite una gran variedad de usos.
Artesanía colectiva
Un equipo de artesanos y arquitectos especializados hizo posible el éxito del proyecto. Desde la reutilización de materiales locales hasta la renovación de estructuras históricas, el proyecto combina artesanía y planteamientos innovadores.
Datos sobre el proyecto
- Localización: Borgoña, Francia
- Duración del proyecto: Dos años
- Superficie: Vivienda (260 m²), talleres (200 m²), patio (200 m²)
- Arquitectos: Le Dévéhat Vuarnesson Architectes
Este proyecto emblemático ilustra cómo la arquitectura sostenible puede honrar el pasado y mirar al futuro al mismo tiempo. La granja renovada en Borgoña no es sólo un lugar para vivir, sino un símbolo de la conexión entre las personas, la naturaleza y la arquitectura.
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