La Internet de los objetos (IoT) conecta dispositivos físicos, sensores y sistemas entre sí y permite un intercambio de datos fluido en tiempo real. La IO se utiliza en el desarrollo urbano para que los procesos urbanos sean más eficientes, sostenibles y fáciles de usar. Los sensores inteligentes miden los flujos de tráfico, la calidad del aire, el consumo de energía y muchos otros parámetros cruciales para la vida urbana. Estos datos se recogen, analizan y utilizan para controlar dinámicamente las ciudades y adaptarlas a las necesidades de sus habitantes.
Dato curioso: según un estudio de Statista, el número de dispositivos IoT en todo el mundo crecerá hasta superar los 25.000 millones en 2030, con una gran proporción de ellos en aplicaciones urbanas.
