El proyecto se desarrolló en estrecha colaboración con residentes locales y trabajadores voluntarios, conocidos como „les bâtisseurs“. Se inspiraron en la calle: Las formas, patrones, materiales, colores y tipografía de los distritos 17 y 18 se retomaron y trasladaron al interior.
El nombre del centro cultural lo dice todo: Hasard y Ludique significan aleatorio y lúdico. Esto es especialmente evidente en la planta superior: las sillas se ensamblaron a partir de sillas de catálogo, desechos y material de construcción. El resultado son formas, superficies, dibujos y colores diferentes.
Como todos los muebles son de madera de pino, el fuerte veteado del material hace que cada objeto sea único. Tom Douriaux, cofundador de Appelle Moi Papa, explica: „Nos dejamos llevar por la dinámica de la comunidad y añadimos nuestra experiencia“.
Usos diversos
Las salas del centro cultural se utilizan de día y de noche, lo que a menudo da lugar a distintas necesidades. Por eso, el interior debe ser lo más versátil posible, y poder transformarse de restaurante a sala de conciertos o de bistró a mostrador de tienda.
Nicolas Barreau, uno de los dos fundadores de Barreau y Charbonnet, añade: „Tuvimos que abordar varias cuestiones, como pensar en empleados y visitantes de todas las edades. En el diseño se tuvieron en cuenta todos los factores: el peso de las mesas y sillas, el ambiente y la luz“.
Restaurante Hasard Ludique
El restaurante tiene techos de seis metros de altura y está atravesado por un techo de cristal. Aquí había que responder a las dimensiones del espacio. Las pequeñas mesas para dos personas cada una crean una escala humana y la sensación de estar cenando en el vagón restaurante de un tren histórico.