La Ciudad del Desierto es el nuevo lugar de moda para los amantes de los cactus. En San Sebastián, los arquitectos del estudio español Garciagerman han creado un centro de jardinería del tipo espinoso.
Miguel de Guzmán
Diversidad vegetal
El clima cálido y seco de Madrid no se asocia con una vegetación verde y fértil. Sin embargo, la especialización de Ciudad Desierto en xerófitas, plantas con escasos requerimientos hídricos como cactus y suculentas, ha transformado una zona baldía de 16.000 metros cuadrados al norte de la capital en un impresionante paraíso de cactus. Más de 400 especies diferentes de plantas de los cinco continentes habitan innumerables lechos secos en un gran invernadero y una zona al aire libre que se asemeja a un jardín botánico. El Centro de Jardinería presenta una diversidad vegetativa sin parangón en la naturaleza y lo convierte en uno de los mayores de Europa.
Oasis junto a la autopista
A pesar de su proximidad directa a la transitada autopista A-1, los arquitectos consiguieron crear un verdadero oasis con „Desert City“. Dos edificios totalmente acristalados y de tejado plano flanquean el jardín central, densamente poblado. Además de secaderos, ofrecen espacio para exposiciones, zonas comerciales y un restaurante. El edificio principal, un gran invernadero, se caracteriza por su cubierta translúcida y luminosa. Abarca con facilidad la gran superficie de la planta. Un pasillo alargado y elevado de cristal atraviesa el jardín de cactus y conecta el gran invernadero con la segunda ala, más pequeña. Al situar el pasillo en paralelo a la autopista, Garciagerman recoge la alineación de la carretera y, al mismo tiempo, protege parcialmente de ella el jardín de cactus.
Sostenibilidad y transformación
Una preocupación especial de los arquitectos era la sostenibilidad del complejo. Utilizaron únicamente elementos modulares prefabricados que se ensamblaron in situ. Para minimizar el consumo energético del edificio, utilizaron vidrio fotovoltaico y permitieron el tratamiento del agua y el uso de energía geotérmica.
La transformación del aparentemente estéril emplazamiento duró sólo dos años. La Ciudad del Desierto abre ahora todos los días y ofrece a los visitantes actividades como talleres, visitas guiadas, exposiciones y pequeñas conferencias.
