Ya son 36 las personas que se han puesto en contacto con nosotros porque se han enterado de que el salario mínimo entra en vigor en el sector de la cantería. La gente está sorprendida, aunque es evidente que la sorpresa no tiene que ver con el hecho en sí, sino más bien con el hecho de que ninguna de las 36 personas era cantero.
Tenemos que admitir que, evidentemente, no estamos acostumbrados a ser el centro de reportajes que aparecen en el programa de radio de la mañana o que merecen un artículo en la sección de economía de los periódicos nacionales. Pero cuando lo conseguimos, personas ajenas al sector nos lo señalan.
En primer lugar, esto es realmente excelente, pero da que pensar: para nosotros, los Metzen, el salario mínimo no es realmente nuevo. Por un lado, este tema ya se debatió en conferencias hace años y, por otro, como industria que se reinventa cada día, en general se nos conoce en toda la sociedad por estar a la vanguardia de la innovación, abordar la modernización de frente y adaptarnos a los retos de nuestro tiempo sin demora.
Y podríamos aprovechar la ocasión para aclarar algunas otras cuestiones: ¿Cómo puede ser, por ejemplo, que a uno le paguen fácilmente 100 euros la hora por un servicio en un taller de reparación de automóviles, mientras que como cantero hay que conformarse con cobrar algo menos de la mitad? ¿Por qué los albañiles colocan kilómetros cuadrados de piedra natural a precios completamente diferentes, aunque oficialmente cobren el mismo salario mínimo? ¿Y por qué el Gobierno federal parcialmente electo ha tardado tanto en aplicar el salario mínimo, cuando todo está acordado colectivamente desde mediados de 2012?
Vistas laterales de STEIN en noviembre.
