La margrave Sibylla Augusta de Baden-Baden también utilizó su palacio de verano Favorite, cerca de Rastatt, construido en 1710, como lugar de exposición de sus colecciones de vidrio y porcelana. Así fue y así debería seguir siendo. Sin embargo, la superficie del cristal lleva varios años mostrando signos de deterioro, sin que la situación de la exposición haya cambiado. Hora de un proyecto de investigación
La corrosión del cristal del Palacio de los Favoritos no es un caso aislado. Por esta razón, el vidrio histórico se ha convertido últimamente en objeto de cada vez más investigación, restauración y conservación preventiva – en diversas colecciones. Por ello, un proyecto iniciado por los Palacios y Jardines Estatales de Baden-Wurtemberg en cooperación con la Colección de Arte Veste Coburg y el Instituto Fraunhofer de Investigación de Silicatos (ISC) de Bronnbach ha investigado en los últimos años la influencia de las condiciones de exposición del Palacio Favorito en los distintos estados de corrosión del vidrio. Se descubrió que el origen de los vidrios no está documentado. Muchos de ellos procedían probablemente de Bohemia, ya que la herencia de la margrave incluía una cristalería bohemia.
Sin embargo, el objetivo del proyecto no era principalmente determinar el origen del vidrio, sino determinar la composición químico-física de los productos de la corrosión. Los resultados del proyecto se presentaron a finales de mayo. Muestran una clara influencia de la humedad del aire y la temperatura ambiente en las alteraciones de las superficies acristaladas. Esta influencia se analizó en dos mediciones con sensores realizadas durante tres meses en el Palacio de la Favorita y en mediciones comparativas en los depósitos de los talleres de restauración de Karlsruhe. Se comprobó que el vidrio no cambiaba en el clima estable de los talleres, mientras que se producían claros cambios en la composición química de las superficies en las salas no climatizadas del palacio. Éstas se analizaron mediante espectroscopia infrarroja. Esto demostró que las temperaturas más altas en verano provocaban fluctuaciones significativamente mayores en los resultados de las mediciones.
Los investigadores suponen que la corrosión del vidrio observada se debe a la formación de álcalis en la superficie del vidrio debido a la humedad. En este proceso, los iones de sodio y potasio del vidrio son sustituidos por protones de hidrógeno del aire. En combinación con la humedad del aire, se forman las correspondientes soluciones alcalinas. Los álcalis de sodio y potasio forman una capa blanquecina en el vidrio, que se conoce como capa de gel. Esta capa de gel reacciona a las fluctuaciones de humedad encogiéndose y agrietándose. Sin embargo, los investigadores no recomiendan eliminar la capa de gel, ya que protege el vidrio de una mayor lixiviación. Además, eliminar la capa de gel supondría una pérdida de la sustancia original.
Por tanto, las recomendaciones concretas de actuación de los expertos sólo se refieren a cambios en la situación de la exposición. En la actualidad, poco se puede hacer en materia de prevención, ya que: „Un análisis de la composición del vidrio realizado con antelación sólo proporcionaría una representación de la disposición del objeto“. Por tanto, las opciones de conservación también son limitadas y deben restringirse a la protección de los objetos.
Puede leer una descripción detallada del proyecto en RESTAURO 1/2020, www.restauro.de/shop.
