07.03.2025

Biodiversidad urbana: diseño de lugares para las personas y la naturaleza

El urbanismo sostenible fomenta la biodiversidad: cómo el diseño de espacios urbanos refuerza la coexistencia de personas y naturaleza. Foto: nathalieburblis vía pixabay

El urbanismo sostenible fomenta la biodiversidad: cómo el diseño de espacios urbanos refuerza la coexistencia de personas y naturaleza. Foto: nathalieburblis vía pixabay

En tiempos de creciente urbanización, el fomento de la biodiversidad en las ciudades se reconoce cada vez más como la clave de un futuro sostenible y habitable.

Un estudio reciente de la Universidad Técnica de Múnich (TUM ) muestra cómo el diseño específico de los espacios urbanos no sólo puede aumentar el bienestar de las personas, sino también optimizar el hábitat de plantas y animales. Este artículo arroja luz sobre cómo el urbanismo del mañana beneficiará tanto a las personas como a la naturaleza al centrarse en la biodiversidad y la sostenibilidad ecológica.


La importancia de la biodiversidad para el clima urbano

La biodiversidad -la diversidad de especies animales y vegetales- es la base de unos ecosistemas estables y resistentes. Sobre todo en las zonas urbanas, caracterizadas por el sellado y una elevada densidad de construcción, es cada vez más importante fomentar esta diversidad. Los espacios verdes ricos en especies no sólo ayudan a mejorar el clima urbano, sino que también refuerzan el sistema inmunitario humano, fomentan el bienestar y tienen efectos positivos sobre el microbioma, los organismos microbianos que viven en y sobre el cuerpo humano. Estos hallazgos subrayan la urgencia de prestar más atención a la biodiversidad en el diseño medioambiental urbano.

Los beneficios de un entorno biodiverso son de gran alcance: los estudios demuestran que los espacios verdes pueden reducir los niveles de estrés, mejorar la calidad del aire y aumentar la calidad de vida. Especialmente en los barrios densamente poblados, los oasis verdes son indispensables para las necesidades mentales y físicas de los residentes. Por tanto, el verde urbano no sólo tiene una función estética, sino que contribuye realmente al bienestar de las personas.


Lo demuestra un estudio de la TUM: La biodiversidad puede fomentarse específicamente

Investigadores de la TUM han analizado la biodiversidad de 103 plazas públicas de Múnich en el marco de un amplio estudio. El objetivo era averiguar cómo influyen los distintos elementos de diseño, como las especies vegetales, la composición del suelo y la proximidad a hábitats naturales, en la presencia de flora y fauna. Los resultados muestran un panorama claro: un número significativamente mayor de especies coloniza las zonas ajardinadas de forma deliberada y diferenciada que las que están selladas en su mayor parte.

Un ejemplo: en la Marienplatz, fuertemente sellada, los investigadores sólo encontraron 20 especies, entre ellas algunos insectos y unas pocas aves. En la Pfrontener Platz, dotada de árboles, arbustos y césped, la situación fue muy distinta: aquí se registraron 156 especies, entre ellas 21 de aves. Este estudio deja claro que una mayor vegetación en la ciudad, especialmente una cuidadosa selección de especies vegetales, desempeña un papel clave en la biodiversidad. Los investigadores también señalaron que el tamaño de la zona también influye: las zonas más grandes ofrecen más espacio para la colonización de distintas especies.


No todos los espacios verdes son iguales

Los resultados de la investigación subrayan que no todos los tipos de espacios verdes tienen el mismo impacto positivo en la biodiversidad. Mientras que el césped suele beneficiar a muchas especies, sobre todo a los organismos del suelo que sirven de alimento a animales de mayor tamaño, los árboles y arbustos son especialmente importantes para determinadas especies animales. Una plantación variada que ofrezca distintos hábitats y fuentes de alimento es, por tanto, crucial para fomentar la biodiversidad.

Los espacios verdes combinados que combinan árboles y arbustos con césped abierto y plantas con flores son especialmente favorables. Esta mezcla crea un hábitat diverso para distintas especies y permite fomentar específicamente la biodiversidad en la ciudad. La elección de las plantas también influye: las especies vegetales autóctonas suelen estar mejor adaptadas al clima local y, por tanto, constituyen un hábitat mejor para la fauna autóctona.

Además, las diferentes especies de árboles también pueden cumplir una función importante, ya que proporcionan diferentes fuentes de alimento y hábitats para animales como pájaros, insectos y pequeños mamíferos. Las zonas verdes verticales, como los muros o tejados verdes, también pueden crear hábitats adicionales, sobre todo en barrios densamente edificados.


Tener en cuenta las condiciones locales y las necesidades de los animales

Un punto central del estudio es que el diseño de los espacios públicos no debe basarse en un planteamiento „de talla única“. Cada lugar tiene sus propias características que deben tenerse en cuenta a la hora de planificar. Las necesidades de las especies animales residentes y las condiciones climáticas de un barrio desempeñan un papel fundamental a la hora de determinar qué plantas y estructuras son adecuadas para fomentar la biodiversidad local.

Un ejemplo práctico: si se quiere atraer a determinadas especies de abejas, no sólo hay que plantar flores ricas en néctar, sino también proporcionar zonas abiertas para que aniden. Como las abejas prefieren el calor, las zonas céntricas de las ciudades con suficiente luz solar también son buenos lugares para este tipo de medidas. También tiene sentido crear nidos artificiales para pájaros o murciélagos, con el fin de fomentar aún más la biodiversidad. La atención no debe centrarse únicamente en los aspectos visibles de la naturaleza, sino también en el fomento de estructuras de microhábitat, como los montones de compost o la madera muerta, que sirven de hábitat a muchos animales.


Urbanismo sostenible para un futuro mejor

Los resultados del estudio de la TUM demuestran claramente que se puede conseguir mucho con unas pocas medidas específicas. No siempre es necesario remodelar grandes superficies; a menudo basta con diseñar las zonas existentes de forma que fomenten la biodiversidad. Integrar elementos naturales en la planificación urbana es, por tanto, una forma sencilla pero eficaz no sólo de mejorar la calidad de vida de los habitantes de las ciudades, sino también de contribuir de forma importante a la conservación de la biodiversidad.

Así pues, el urbanismo del futuro debe centrarse en la interacción entre los seres humanos, los animales y el medio ambiente. Un paisaje urbano diseñado de forma sostenible no sólo ofrece a las personas una mejor calidad de vida, sino que también fomenta la preservación de valiosos ecosistemas y ayuda a combatir la crisis climática. El estudio de la TUM proporciona un importante impulso para promover activamente este cambio en la planificación urbana.


El futuro del urbanismo es verde

El fomento selectivo de la biodiversidad en las zonas urbanas no es un lujo, sino una necesidad. Las ciudades que tienen en cuenta las necesidades de la flora y la fauna en su planificación no sólo crean espacios habitables para sus residentes, sino que también contribuyen activamente a preservar nuestro medio ambiente. Al diseñar los espacios públicos de forma sostenible, las ciudades no sólo pueden ser más ecológicas, sino también más resistentes a los retos del cambio climático.

Las ciudades sostenibles se caracterizan por su capacidad de combinar naturaleza e infraestructuras urbanas. Cuando la naturaleza se considera parte activa de la planificación urbana, se crea un espacio que no sólo fomenta la biodiversidad, sino que también beneficia a los valores sociales y culturales de una comunidad.

Puede obtener más información sobre los resultados de la COP15 y los esfuerzos mundiales para proteger la biodiversidad en nuestro artículo sobre el tema – siga leyendo aquí.

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