IoT (Internet de las cosas)
Los sensores y dispositivos habilitados para IoT pueden utilizarse para supervisar continuamente los elementos del edificio. Estos sensores miden factores como la temperatura, la humedad, la presión y el desgaste en tiempo real y proporcionan datos valiosos que fluyen directamente al modelo BIM. Si un elemento del edificio necesita reparación, el sistema puede generar una advertencia y sugerir proactivamente medidas de mantenimiento.
Inteligencia artificial (IA)
La IA analiza los datos recogidos por los dispositivos IoT y puede reconocer patrones que escapan al ojo humano. Esto permite un mantenimiento predictivo que reconoce futuros problemas antes de que se produzcan. La IA también ayuda a arquitectos e ingenieros durante la fase de planificación mediante simulaciones y análisis de diseño, lo que aumenta la eficiencia y la precisión de la planificación de la construcción.
Computación en la nube
El almacenamiento en la nube permite que todos los implicados -desde el jefe de obra hasta el arquitecto, pasando por el gestor de instalaciones- tengan acceso a datos actualizados, independientemente de su ubicación. La nube también permite procesar enormes cantidades de datos generados por IoT e IA y fomenta la colaboración entre equipos de todo el mundo.
Blockchain
Blockchain garantiza que todos los datos se almacenan de forma segura e inalterable. La transparencia es esencial en los proyectos de construcción con numerosas partes interesadas, y blockchain garantiza que se pueda hacer un seguimiento de los cambios en todo momento. Esto genera confianza y simplifica la colaboración.
Ejemplo práctico: Para un gran complejo de oficinas en Berlín, blockchain permitió la colaboración sin fisuras entre arquitectos, ingenieros y jefes de obra que trabajaban simultáneamente en distintas partes de Alemania. Esto permitió completar el proyecto sin retrasos.